Archivo de noviembre de 2009

El agua llega a cuentagotas a los barrios más pobres de Caracas

A Janeth Cueto el racionamiento de agua que se aplica en Caracas desde hace dos semanas no le afecta. En su precaria casa en una barriada del este de la capital no hay tuberías, baño o grifos y el camión cisterna que llega cada 11 días es un preciado maná en estos tiempos de sequía. “No está lloviendo. Cuando se acaba el agua gratuita que nos dan, tenemos que ir a comprarla. Y ahora que se acerca la Navidad los vendedores aumentan los precios”, lamenta la mujer, explicando que paga hasta 12 bolívares (5,5 dólares) por rellenar un tonel de unos 200 litros. Debido a la sequía actual y pese a sus abundantes recursos hídricos, Caracas sufre racionamientos de agua que se prolongarán varios meses. Los cortes, que se organizan por zonas, duran hasta 48 horas por semana. En esta paupérrima barriada llamada “7 de enero” creada hace 10 años por un centenar de familias que invadieron un terreno abandonado, el agua siempre fue un bien de lujo. “Aquí en los barrios pobres, el problema del agua existe desde hace años pero se agravó desde hace meses por la falta de lluvia. Nosotros necesitamos una tubería, para no vivir como animales”, explica Rosario Ruiz, otra de las vecinas. En la puerta de su casa, los endebles postes que traen la electricidad ‘robada’ de otros lugares se inclinan peligrosamente sobre el tejado de hojalata. “Cualquier noche, un poco de viento, nos deja sin tejado”, afirma. “El gran problema es que todo ha crecido desordenadamente. La gente ha invadido terrenos, ha construido casas. La población se multiplicó”, explica Alcides Pérez, coordinador del Instituto de aguas del municipio Sucre (Imas), donde se encuentra esta barriada. La llegada del camión cisterna a las callejuelas de tierra del “7 de enero” es celebrada con música de vallenato, gritos de júbilo de los niños y sonrisas de las madres, que sacan a las puertas sus ‘pipotes’ (baldes metálicos) vacíos. En esta barriada, situada en la zona de Mariche, al este de Caracas, el gobierno de Chávez inauguró en 2008 un tanque gigante con capacidad de 30 millones de litros de agua, pero los vecinos denuncian que no está funcionando. “Nos han olvidado. Nosotros mismos tuvimos que cavar una tubería para conducir los desechos fecales al monte”, afirman los vecinos. “No sé hasta cuando habrá dinero para seguir haciendo esto. Yo nací aquí y ahora, la situación del agua es realmente dramática”, afirma. Yurelis Terán, de 19 años, aprovecha el agua recién traída para lavar sus utensilios de cocina a las puertas de su casa. Tras ella, en una pared se puede leer: “100% territorio chavista”.

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